al otro lado del espejoBienvenido a mi página. Pasa, pónte cómodo/a y prepárate para viajar al mundo de los sueños. Si nunca pensaste que la fantasía y la realidad pueden convivir en el mismo espacio-tiempo... Si nunca creíste posible que la magia de las palabras llenase tu corazón de sensaciones maravillosas, entra en mi página y sumérgete en mi mundo... quizás hasta consiga hacerte cambiar de opinión. Y si eres de los que no hace falta convencer... pues adelante, siéntate y disfruta del viaje...
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema relatos breves. Palabras al viento...Todo se confunde. Las palabras nadan en un mar de sueños desprotegidos de toda lógica, de toda coherencia, de todo resto de cordura. Se enlazan entre sí, formando frases ininteligibles. Ininteligibles incluso para mi misma. Las palabras que siempre fueron el resonar de mi corazón en desasosiego... El tronar de mi alma en permanente necesidad de gritar, de escupir, de expulsar de mi alma los demonios que la atormentaban... Esas palabras que formaron océanos de sueños en cientos de papeles vírgenes... Esas palabras se niegan hoy a ser descubiertas. Se esconden. Dice Neruda que sus palabras se adelgazan a veces para que alguien -vete tú a saber quien- pueda escucharlas. ¿Palabras que se adelgazan? ¿Y cómo pueden hacerlo? Quizás Neruda se refiera a otra cosa distinta al adelgazamiento. Algo así como palabras anoréxicas, que salen del corazón muertas de hambre, aprensivas y débiles. Temerosas de que alguien allá en el exterior pueda destruirlas. Esa quizás sea la explicación para el adelgazamiento de las palabras. No son palabras puras, genuinas... No son palabras que salen del corazón, sino que son palabras que salen de la razón. Son estrujadas y comprimidas, embutidas en algún tubo invisible semejante a una tripa de embutido, con el único fin de resultar políticamente correctas. ¿Será ese el motivo de que las palabras se escondan de mí en estos momentos? Quizás... Sólo quizás... Aunque no sé... Alejandro Sanz sin embargo, dice que la expresión no tiene un problema de libertad, que tiene un problema de odio, intereses, dinero, color, problemas con la verdad... pero no, no tiene problema alguno con la libertad. ¿Y con eso? ¿Acaso tengo yo un problema con alguno de los susodichos? ¿Acaso mis palabras se cansaron, se hastiaron ya de ser expresadas, para luego ser vapuleadas, deformadas y condenadas? ¿Acaso mis palabras se encerraron en la cárcel de la anorexia, tiraron la toalla y dejaron de luchar por ese problema con la verdad del habla Alejandro? Quizás.. Sólo quizás... O vete tú a saber... Quizás la respuesta la tenga Antonio Orozco, cuando dice sin pestañear que malditas sean las palabras porque ahora son la condena de sus sentimientos. Esa respuesta me suena a deja vu. Sí Señor... Condena... Sentimientos... Algo me dice -quizás sea mi corazón, no sé- que no va demasiado descaminado. La estrecha relación entre palabras y emociones. Entre razón y emoción. O lo que es lo mismo, entre cabeza y corazón. Vaya Con Antonio... creo que dio justo en el clavo. Esas palabras vertidas sobre el papel cual acuarela sobre un lienzo quizás sean la clave. La clave secreta del corazón, que lucha desesperadamente por ser escuchado, por ser comprendido, por ser aceptado... y como no tiene otras armas, utiliza las palabras como medio para lograrlo. Muchas formas existen en el mundo que sirven como llaves secretas. Muchas, es cierto, pero la mía siempre fue ésta. Un papel en blanco frente a mí y las palabras siempre nacieron solas. Siempre... hasta ahora claro, en que el papel se niega a ser desvirgado y las palabras se niegan en redondo a buscar a su amante fiel, el papel. De repente, parece como si el papel se hubiese convertido en una virgen tímida que niega todo contacto a su amante, y las letras, en un amante despechado, que herido en su orgullo, se niega a acercarse a ella. Menudo problema. ¿O será quizás que mis palabras se cansaron ya de poner grilletes a mi corazón -cual amante celoso y posesivo-? Quizás... Sólo quizás... O tal vez, es que entendieron el mensaje de Presuntos Implicados, las palabras no son en sí la realidad, sino que son copias de un cuadro, del original.. Que hay sentimientos que no tienen voz porque no caben dentro de una explicación. Vaya... Sí, creo que debe ser eso. Sabias palabras de las cuales nunca dudé. Siempre supe a ciencia cierta que mis palabras -las amantes fieles del papel en blanco- no eran más que el pincel con el cual en momentos de desazón pintaba mis paisajes internos. Con la experiencia, aprendí a pintar cada vez con mayor exactitud esos paisajes que ni Kafka hubiese entendido. Las palabras me visitaron siempre, como las canciones visitan a Presuntos... Fueron mis compañeras de habitación desde que tengo uso de razón. Siempre que necesitaba un hombro en el que llorar, las palabras venían a visitarme ofreciéndome un papel en blanco -cual ramo de rosas rojas- para que pudiese enjugar mis lágrimas. Siempre que necesité un oído atento, ahí estaban ellas dispuestas a prestarme su silencio. Siempre que necesitaba un sabio consejo... ahí estaban nuevamente, dispuestas como siempre a servir de pincel para que mi corazón pintase lo que le viniese en gana. De no ser por ellas, mi corazón hubiese permanecido encerrado en su torre por siempre jamás, como una princesa de un cuento cualquiera. Sin embargo no fue así. Me enseñaron a esbozar sonrisas. A dibujar senderos. A describir obstáculos. Y de tanto esbozar, dibujar y describir, acabaron por convertirse en la llave mágica que dejaba en libertad mi corazón. Siempre que necesité dialogar con mi corazón, utilicé esa llave... siempre.. y sin embargo, ahora parece haberse extravíado. No la encuentro por ningún sitio. Así pues, es que quizás Presuntos tengan razón y sea ése el problema... Quizás mis palabras se tornaron esquivas porque no saben como explicar el mundo de emociones que gravita en mi corazón desde el día del accidente. Desde ese día en que volví de nuevo a la vida cual Jesucristo resucitado de la cruz. Quizás... Sólo quizás... Si hasta Estopa parece aprobar la moción, cuando dicen que las palabras se quedan cortas para decir todo lo que sienten. Cortas. Insuficientes. Pobres. Incapaces de copiar con algo de fidelidad el nuevo cuadro que está pintando mi corazón. ¿Será así? ¿Será realmente el motivo por el que las palabras me rehuyen? Quizás... Sólo quizás... Es posible que lo sea, pero de todos modos me pregunto ¿cómo es posible que las palabras se escondan de mí de esa manera? ¿Acaso me abandonaron para siempre? ¿Cómo es posible? Si tal y como dice Alejandro Sanz, para mí, escribir no es inteligencia, ni sabiduría, es que es mi manera de decir las cosas. Que no es que sea mi trabajo, es que es mi idioma... Así entonces ¿por qué se esconden? ¿Acaso no entienden que me siento terriblemente sola sin ellas? ¿No entienden que si me abandonan moriré de tristeza, encerrada en la torre de mi castillo? ¿No entienden acaso que sin ellas no sé abrir la puerta y que por tanto la soledad será mi única compañera de por vida? Realmente, empiezan a parecerse a un amante despechado y orgulloso. O quizás a un Caballero de Armadura Oxidada hasta las tuercas de las tuercas, que si bien son capaces de abrirme la puerta para dejar salir el dolor, se niegan a hacerlo ahora que lo hay dentro de la torre es felicidad... alegría... ganas de vivir. ¡¡¡Serán burras!!! De todos modos, tengo la cabeza dura, de eso no cabe duda, de manera que yo sigo insistiendo. Observo el paisaje de mi corazón atentamente, me detengo en cada detalle, en cada cruce de caminos, en cada minúsculo pedazo de sueño destrozado, en cada instante de eternidad suspendido en el aire del recuerdo... Observo sí, pero soy incapaz de copiar lo veo. El papel en blanco, amigo, confidente y amante fiel desde los siglos de los siglos, permanece en silencio, me abandonó sin lugar a dudas, como lo hubiese hecho un amante taciturno y desalmado. Me abandonó sin una palabra de despedida, sin una explicación... dejándome en mar abierto, a la deriva, sin remos, ni velas, ni brújulas... Decido por fin escribirle una carta -la tienes ante tus ojos- pidiéndole una explicación a su partida. Durante días espero su respuesta, pero su respuesta nunca llega. Cada día me siento frente al ordenador y miro obsesivamente la pantalla, esperando no sé... quizás un milagro -ya se sabe que los amantes desalmados pasan de dar explicaciones- Pero yo sigo esperando.. quizás tan sólo unas palabras... Algo, por insisgnificante que sea, pero que me ayude a entender lo que ha pasado. Pero una vez más en mi vida, el silencio como única respuesta ¡¡malditos amantes cobardes!! -me digo enfadada- mientras continúo mirando el papel en blanco. Pero hoy el milagro se tornó real. Se materializó ante mis ojos dejándome totalmente atónita. Como cada día desde el accidente me senté frente al ordenador y miré obsesivamente la pantalla. El papel en blanco -quizás más blanco y más vacío que nunca- bailaba ante mis ojos socarronamente, como burlándose de mí. Como diciendome: no te debo ninguna explicación, búscate la vida... búscate otra llave... o búscate otra cerradura... pero déjame en paz. Y entonces ocurrió... las palabras se dibujaron sinuantes -cual amantes desnudas- en la pantalla, dejándome emocionada, sorprendida, pero absolutamente desconcertada. Una única frase a modo de explicación... ¡¡NO TE HEMOS ABANDONADO PRINCESA!! ¡¡ESTAMOS AQUÍ A LA EXPECTATIVA, COMO SIEMPRE!! ¡¡PERO ES QUE NO SABEMOS COMO PINTAR ESE CUADRO... EL ORIGINAL ES MÁS SURREALISTA QUE UN DALÍ!! ¡¡FIJATE QUE HASTA NOS QUEDAMOS SIN PALABRAS!! NO TE PREOCUPES PRINCESA QUE SEGUIREMOS ESTANDO AQUÍ PARA CUANDO NECESITES ABRIR LA TORRE, PERO ESO SÍ, ESTE CUADRO HAS DE PINTARLO TÚ SOLA. HAS DE PINTARLO SIENDO FELIZ Y DANDO GRACIAS A DIOS POR CONTINUAR VIVA. HAS DE PINTARLO VIVIENDO CADA DÍA COMO SI FUESE EL ÚLTIMO Y DÁNDOTE LA OPORTUNIDAD DE AMAR DE NUEVO COMO SI NUNCA TE HUBIESEN HERIDO, PERO ESO SÍ... !!!ESTA VEZ HAS DE PINTARLO CON HECHOS Y NO CON PALABRAS¡¡¡ Maik@ |
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